Radiko es una mesa alta, pero también un fragmento de paisaje contenido en arquitectura.
La Encina es una de las maderas más densas y resistentes de la península, y trabajarla en estado macizo supone un desafío técnico y estructural que condiciona todo el proceso de diseño. En nuestro mostrador Radiko, esa dificultad se convierte en parte esencial del resultado final.
Este tronco de Encina recuperado se integra en una estructura metálica construida a medida, que no lo sostiene de forma convencional, sino que lo envuelve. La pieza queda suspendida visualmente en su interior, generando una sensación de equilibrio entre peso y ligereza.
Sobre el conjunto se incorpora una superficie de cristal laminado de gran formato, que permite observar el interior del tronco desde arriba. A través de él se percibe el “corazón” de la madera: su interior semihueco, las texturas profundas y las huellas del tiempo acumulado en su crecimiento natural.
La disposición del tronco se ha trabajado para que este vacío interior quede expuesto, convirtiéndose en un elemento central de la composición. Incluso puede integrarse iluminación interior, transformando la pieza en un volumen vivo que cambia según la luz.
El diseño busca deliberadamente el contraste entre tres lenguajes materiales: la brutalidad orgánica del tronco, la precisión fría del metal y la transparencia técnica del cristal. Esa tensión entre lo natural y lo industrial es la que define la identidad de la pieza.





















