Cocina diseñada y fabricada para una vivienda unifamiliar de carácter rural, pensada para un uso cotidiano intensivo y para integrarse de forma natural en el espacio arquitectónico.
La composición se basa en una estructura completamente realizada en madera, con especial atención a la estabilidad del conjunto y a la continuidad de los materiales. La encimera de Roble macizo aporta resistencia frente al uso diario, además de una superficie cálida y estable que mejora con el paso del tiempo.
Los frentes y cascos están ejecutados en Pino alistonado, una solución que permite trabajar grandes superficies con estabilidad dimensional y un acabado visual uniforme, manteniendo al mismo tiempo la lectura clara de la madera. Los interiores de cajones también se resuelven en madera maciza, reforzando la coherencia constructiva del conjunto.
El acabado se realiza mediante aceite ecológico incoloro, que protege la madera permitiendo que el material mantenga su tacto y su capacidad de respuesta al uso.
La cocina incorpora iluminación LED integrada bajo los módulos superiores, que mejora la visibilidad sobre la encimera y aporta una luz de trabajo directa y funcional, especialmente útil en espacios con iluminación natural variable.
Los tiradores metálicos introducen un contraste discreto y funcional, facilitando el uso diario sin interferir en la lectura general de la madera.
Se trata de una cocina concebida desde la durabilidad y la estabilidad a largo plazo, donde cada decisión de material responde a un criterio constructivo y de uso real.














