La escalera Zanko se construye como una pieza estructural ligera dentro del espacio, diseñada para resolver la comunicación vertical con una presencia visual contenida pero precisa. Su elemento principal es una única zanca central, que actúa como eje portante y organiza todo el conjunto, reduciendo masa visual y dejando respirar la arquitectura que la rodea.
Está realizada en Pino silvestre y Abeto macizos, seleccionados por su equilibrio entre resistencia mecánica, estabilidad dimensional y capacidad de trabajo artesanal. La combinación de ambas maderas permite un comportamiento estructural fiable, manteniendo al mismo tiempo una lectura natural y continua de la veta.
El diseño de los peldaños introduce un contraste intencionado: las huellas con geometría orgánica suavizan el recorrido y acompañan el movimiento del usuario, mientras que las contrahuellas de prisma triangular aportan orden, definición y una lectura constructiva más técnica. Esta tensión entre formas no busca el efecto estético por sí mismo, sino una ergonomía visual coherente con el uso cotidiano de la escalera.
La escalera incorpora una barandilla lateral única, pensada para garantizar seguridad sin recargar el conjunto. Su trazo ligero acompaña el ascenso sin interrumpir la continuidad visual del espacio.
El acabado con aceite ecológico incoloro protege la madera sin sellar su superficie de forma artificial, manteniendo la textura, el tacto y la capacidad de envejecimiento natural del material.
En conjunto, Zanko no se plantea como un objeto aislado, sino como un elemento arquitectónico integrado, capaz de dialogar con espacios domésticos donde la madera, la luz y la estructura conviven con claridad.













