Cocina diseñada y fabricada íntegramente a medida para una vivienda unifamiliar en entorno rural, concebida desde una lógica de uso diario, durabilidad y coherencia material.
El elemento principal del proyecto son los frentes de puertas realizados mediante plafones o cuarterones de Pino azulado, una madera con una presencia visual marcada, caracterizada por su veteado irregular y su riqueza tonal. El acabado en tono ocre, aplicado mediante aceite ecológico pigmentado, suaviza la intensidad natural de la madera y unifica el conjunto, manteniendo siempre la textura visible y el tacto directo del material.
Toda la estructura, incluidos cascos y cajones, está realizada en madera maciza de Pino alistonado, empleando uno de los elementos diferenciales del proyecto: los herrajes. Tanto tiradores como bisagras han sido realizados en forja artesanal a medida, introduciendo un lenguaje más técnico y expresivo dentro de la cocina. Esta intervención refuerza el carácter constructivo del conjunto y establece un diálogo directo con la madera.
La encimera de microcemento introduce un plano continuo, mineral y resistente. Su presencia aporta contraste formal y funcional: una superficie pensada para el uso intensivo, fácil mantenimiento y comportamiento estable frente al trabajo diario. Este contraste entre madera y mineral permite equilibrar calidez y precisión material.
El conjunto se completa con un acabado en aceite ecológico, que permite que la madera evolucione con el tiempo sin capas superficiales que la sellen o artificialicen su aspecto. El resultado es una cocina donde madera maciza, forja y microcemento conviven desde una lógica constructiva clara, priorizando la funcionalidad, la durabilidad y la lectura directa de los materiales.














