Cocina diseñada y fabricada a medida para una vivienda unifamiliar de carácter rural, donde la madera actúa como elemento estructural y continuo en todo el frente de trabajo.
Todos los elementos, incluidos los cajones, se han elaborado en madera maciza: los frentes se resuelven mediante plafones de madera maciza de Moral, con un acabado en tono ocre que aporta profundidad y calidez. La estructura interior se ha realizado en Pino alistonado, una solución estable y resistente que asegura durabilidad en un uso intensivo como el de una cocina.
La encimera de Silestone en tono azul violáceo introduce un contraste cromático más contemporáneo, rompiendo la continuidad cálida de la madera y aportando una superficie resistente, fácil de mantener y adecuada para el uso intensivo diario.
El equipamiento se integra de forma funcional en el conjunto, incluyendo placa de cocción, horno y fregadero, manteniendo una composición compacta y resolutiva propia de cocinas domésticas de uso real. Como detalle final, los tiradores metálicos de latón recuperado aportan una nota discreta de brillo y un gesto de circularidad material, reforzando el carácter honesto y atemporal del proyecto.
El pavimento cerámico en tonos tierra y los revestimientos blancos de la pared terminan de enmarcar la cocina en un contexto rural sobrio, donde los materiales se expresan sin artificio.












